Otro relato sobre María, el huracán

imagen parte de la tirilla cómica Pepito y los huracanes, por Harold Lopez & Anibal Quinones, publicado en Noticel 20180427
https://www.noticel.com/pepito/pepito-y-los-huracanes/727122460

Otro relato sobre María, el huracán

(al final, no me fui, sigo en la isla con la tribu)

Escrito en 30 de octubre de 2017

(María te cambia hasta las sombras)

la isla esta sin luz y yo solo quiero irme. La gente postea que no es valiente el que se va, que solo en la isla se queda “la tribu” con su gente. A veces me pregunto si ha existido alguna vez lo que dicen identidad puertorriqueña, y es que nunca nos hemos definido, y todos solo saben hablar de ser blanco, negro o indio. Otros se piensan “americanos” porque tienen la ciudadanía, ciudadanía que te dieron para que fueras a la guerra y ahora, luego de una devastación a causa del Huracán, somos considerados ciudadanos de segunda categoría, no somos capaces de hacer nada por nosotros mismos, dice el presidente del imperio, y aquí ni ya se puede beber agua porque te puedes enfermar. El abuelo de una compañera de trabajo murió porque se envenenó con orín de ratón . Ella dice que su abuelo era fuerte, que caminaba de un pueblo a otro; era un hombre de campo, de sembrar, imagino que con manos curtidas. Ella dice que el huracán se lo llevó.

Trajeron morgues militares y las instalaron en los hospitales que antes tenían límite para dos y ahora aumentó a diecisiete.

Cuando el presidente Trump visitó la isla dijo que seis muertes no eran nada comparado con la verdadera destrucción de Katrina, como si la muerte de un ser humano, de un puertorriqueño, no valiera nada, pues ahora aumentó a más de cuarenta (según el gobernador… pero no hay peor ciego que el no quiere ver).

La gente se está envenenando.

No hay agua.

No hay luz.

Las ayudas no llegan.

No eliminan la ley jones.

No nos perdonan la deuda.

La emigración a Florida en los últimos tres días ha sido de diez mil personas.

Pienso en irme. Pienso en abandonar el trabajo que no me gusta, la universidad, la crisis, la preocupación, el miedo, la frustración, la incertidumbre, la incertidumbre, la incertidumbre.

Han aumentado los suicidios.

La gente se deprime más.

Yo no hago mas que trabajar conectada a una máquina contestando llamadas ocho horas.

Es agotador.

Es drenante.

Y así me siento. Cansada. Triste. Con unas ganas hijas de puta de irme pal carajo, de saltar el charco y ya. Yo creo en mi isla, yo amo la tierra que me parió pero también somos humanos del mundo. Quiero creer en eso.

Si vuelvo quiero vivir en el oeste, pal carajo la” ciudad”, pal carajo la urbe. Si me voy en tres meses me voy y hago el viaje espiritual que siempre quise, y me voy a Tailandia y a la india a visitar templos. Lo que necesito es sacar el pasaje y ahorrar … Después de eso, tal vez este un mes viajando, me busco un lugar donde quedarme y tener un trabajo por un tiempo y no sé, no sé. No quiero un full time sentada en una silla todo el día. No quiero sentirme atada a una estabilidad invisible que siempre me cuestiono: Es una ilusión, es una utopía, pero la verdad es vivimos en la distopía, esta isla esta de puta de madre, lo absurdo es la orden del día, y las tirillas de Pepito lo demuestran.

Algarete. Hay que reírse. La sátira es necesaria. Hasta el jefe militar lo ha aceptado, la movilización del imperio en el intento de ayudarnos en el desastre no ha sido efectiva, todavía seguimos en estado de emergencia, han enviado la mitad de soldados de los que han mandado en otras catástrofes. Fema y su burocracia atrasa todo aun más. La economía está estancada, y si antes había crisis, ahora hay crisis humanitaria.

A mí en esta isla, solo me quedan lágrimas, ganas de morirme. Recordar a mi madre que ya no está, pensar en mi hermano que nunca se si estará hoy vivo y mañana muerto, mi abuela que ya no se acuerda de las cosas, mi tía que está más loca que una cabra, mi abuelo que no me habla, porque nunca hablamos más allá de cómo me va en el trabajo y si volví a la universidad. No sé quién es y él tampoco me conoce. Nunca fui apegada a ninguna familia. Lo que tenía que perder ya lo perdí, hasta mi casa con todos mis libros en el huracán. Así que me voy.

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